El objetivo es diversificar y aprovechar los subproductos que ofrecen las colmenas. También se busca lograr la sustentabilidad de los emprendimientos apícolas de la provincia.

 

 

Desde Centro PyME-ADENEU se avanza en una iniciativa de aprovechamiento de los productos que brindan las colmenas de la provincia. Además de la miel se pueden obtener diversos productos como cremas y comprimidos a partir de propóleos, polen, pan de polen y cera, entre otros. La Cooperativa Apícola Patagonia Andina Limitada (CAPAL) está llevando a cabo la experiencia piloto que luego será transferida a otras regiones apícolas de Neuquén.

El financiamiento de la iniciativa proviene del Fondo Tecnológico Argentino (Fontar), perteneciente a la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación. El proyecto fue presentado en 2016 y se empezó a ejecutar a mediados de este año gracias a la gestión de Centro PyME-ADENEU, organismo dependiente del ministerio de Producción e Industria.

El proyecto incluye líneas de trabajo para el desarrollo de subproductos como hidromieles, cerveza con miel, productos cosméticos y aderezos. Nancy García, coordinadora del Programa Apícola de Centro PyME-ADENEU informó que el objetivo del proyecto es “aprovechar de forma integral lo que brinda la colmena, que no solo es miel sino que también podemos obtener propóleos, polen, pan de polen, cera y apitoxina”. Este último es el veneno de la abeja que posee propiedades para aliviar dolencias como el reuma y la artritis.

Para la línea de fermentados, como la hidromiel, “se contrató a un especialista para desarrollo de los protocolos y generar diferentes formulaciones para definir qué productos tienen mayor calidad y son más aceptados por los consumidores”, detalló García.

También se trabaja en el desarrollo de productos cosméticos en base a propóleos como geles, cremas y ungüentos aprovechando sus propiedades antibacterianas, cicatrizantes, anestésicas y el fortalecimiento del sistema inmune. García puntualizó que “esas características están directamente relacionadas al origen botánico del propóleo, no tienen las mismas propiedades un propóleo de álamo y sauce que uno de coníferas”.

Se está fraccionando miel en presentaciones innovadoras, en blíster de 30 gramos que pueden ser utilizados para presentar a los turistas en hoteles y restaurantes. También se desarrollaron formulaciones de aderezos en base a miel junto con otros alimentos como mostaza, romero y un chutney de grosellas y miel. En febrero se harán pastas de miel y frutos de la montaña como sauco.

“El próximo paso es la evaluación económica de la producción de estos subproductos y la transferencia de los protocolos a otras regiones de la provincia”, adelantó García. Los productos están en proceso de ser habilitados y se están haciendo testeos con los consumidores.

Algunos de los productos ya se encuentran en “La Casita de la Miel”, ubicada en Villegas 1.140 de San Martín de los Andes. El local forma parte del circuito comercial de la CAPAL.